miércoles, 19 de diciembre de 2007






Queridos Amigos;

Me faltaba escribir algunas letras para expresar mi sentir de lo vivido este fin de semana en el reencuentro de lo que fue hacen 20 años.
Pero la historia no comenzó en 1987, sino que en la memoria de un grupo de niños, que desde 1 y 2 básico nos veíamos las caras de alegría, penas, emosiones, sueños, ilusiones, con quienes compartíamos nuestros logros y la vida era simple al alero de un cuaderno, un lápiz y una goma de borrar. No había internet, telefonía celular, el metro de Santiago se estaba construyendo y ni siquiera pensamos que existirían PC portátiles. Recuerdo que tomaba una micro llamada Puchacay, la cual pasaba por Freire y me bajaba en la calle angol para llegar a Freire 240. Me encontraba en ocaciones con Alexis Chandía, porque la micro pasaba inevitablemente en la ruta de la casa de los papas. En los recreos, se jugaba a la pelota y que mejor que el concurso MILO que ganamos en la básica gracias a las gestiones de Miguel Caniuqueo. En las salidas de la jornada era habitual ir a comprar galletas a la panadería DURALDE en la calle Salas si mal no recuerdo, la cual ya no debe existir.
Durante la secuandaria, los recuerdos son verdaderas escenas de los comic que hacía Mauricio Reyes, las discuciones de Miguel Caniuqueo con los profesores, los ensayos en el coro del colegio, las reuniones de estudio que hacíamos en la casa de mi mamá, el Mauricio tocando la guitarra en el patio del colegio durante el recreo, los estudios y competencia por la excelencia académica con Alem Soto, Luis Chanqueo y Paola Cobarrubias, el viaje a Lota para recolectar hierbas autóctonas para la clase de Biología, Las risotadas de la Pamela Barría con la Paola, el Guillermo Vargas estudiando de memoria y repitiendo las lecciones, la Huelga simulada que los profesores no supieron valorar en su día, etc....
Este sábado, al volverlos a ver me di cuenta que los años no son nada ante lo vivido entre nosotros. Las miradas se cruzaban para buscar ese recuerdo, esa alegría que una vez la compartimos en conjunto y sin fronteras. Como bien han dicho, que 20 años no son nada, fue realmente nada el tiempo que transcurrió este sábado 15 de diciembre 2007. Las conductas fueron casi similares a las conocidas por nosotros desde aquella época, salvo el nuevo perfil de Max Viveros con su repertorio de chistes que superaron a los de Mauricio. Fue como volver al pasado, pero a vivir el mejor de los momentos del pasado, donde solo imperó la gratitud de sentirnos parte de la historia del otro. Era imposible ocultar los secretos y vivencias, porque ya habían transcurrido más de 20 años y para quienes llegamos a segundo básico casi 30 años.
El tiempo pasará y los recuerdos tal vez serán vagos, pero no olvidaremos que en Freire 240, en la ciudad de Concepción, nació una generación de personas con nobles propositos para enfrentar la vida que nos resta por vivir, y que fuimos testigos y protagonistas de lo que actualmente somos.

Estoy alegre al saber que todos hacen algo importante, que han concretado sus sueños y/o que aún luchan por ellos.

Mauricio, Envíanos lindas Fotos desde CANCUN......Gracias por todo.

Coco

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